Partido navideño donde se demostró entre otras cosas que el equipo no puede, ni debe jugar con doble pivote. Donde hay que reconocer que, por mucha tradición que haya, el empanadico de manzana es el mejor, yo me comí dos durante el partido. Y siempre nos quedara el hecho de que en este partido conocimos el peligro que hay cuando juntas una puerta, una oreja y alcohol. |