- Por fin!- Dijo Resakin cuando ya estaba tirado en el sofá viendo la tele. Entonces ocurrió algo que jamás tendría que haber pasado. Llamaron al timbre de la puerta. Resakin decidió no ir a abrir pero la llamada insistía. Maldiciendo entre dientes fue a la puerta. Cuando abrió se encontró con dos tipos vestidos con traje y corbata. Uno de ellos portaba un maletín. - Buenos días caballero! - dijo uno- somos testigos de Jeová y queriamos darle unos panfletos (de mierda) informativos de... - Tú y el gilipollas de tu amigo no sois testigos de Jeová- interrumpió Resakin-. - Ah no?. - No señor. Vosotros sois unos hijos de la grandísima puta. - Agg!, como se atreve!, no permitiré que se atreva a... - Cierra la puta boca cabrón. Me has hecho levantar del sofá asi que procura no hincharme más los cojones. Largaos de aquí. Pero Resakin no cerró la puerta enseguida sino que esperó a que aquellos aterrorizados e indignados mierdecillas desaparecieran de su vista. Al fin, arrepentido, fue en su busca dos pisos más abajo: - Eh, esperad, quería disculparme por lo dicho antes. - Bueno está bien caballero, el arrepentimiento es bueno en el hombre... - Si ya. Nada, que quería deciros algo que no os dije antes. - Adelante hermano, somos tus amigos. - Bueno yo... quería deciros que me voy a cagar en vuestra putísima madre. Que vuestro padre soy yo y que por lo tanto reitero aquello de que sois unos hijos de la grandísima puta. Solo rezo para que murais sufriendo lo indecible. Dicho esto, Resakin dejó a sus dos nuevos amigos llorando, se dio la vuelta y se fue a casa a tumbarse de una cochina vez en el jodido sofá. |